Volver a la rutina sin querer hacerlo todo de golpe

Septiembre tiene una curiosa capacidad para llenarnos la agenda casi de un día para otro.

Vuelven los horarios.
Las obligaciones.
Las actividades.
Las prisas.


Y después de unas semanas con un ritmo diferente, es fácil querer recuperar todas nuestras rutinas de golpe.

Pero no hace falta.

El cuerpo y la mente también necesitan unos días para adaptarse a los nuevos horarios. En lugar de intentar hacerlo todo desde el primer lunes, puede resultar mucho más agradable recuperar los hábitos de forma progresiva.

Esta semana prueba algo sencillo:

  • Recupera poco a poco tus horarios habituales de sueño.
  • Vuelve a moverte, pero empieza con paseos o actividad suave antes de exigirte demasiado.
  • Si pasas muchas horas sentado, levántate regularmente y mueve un poco piernas, hombros y espalda.
  • Deja algún espacio libre en tu agenda. No todas las horas tienen que volver a estar ocupadas.
  • Intenta mantener pequeños momentos que disfrutabas durante las vacaciones: un paseo después de cenar, leer un rato o simplemente sentarte unos minutos sin hacer nada.

Volver a la rutina no consiste en pasar de cero a cien.

Consiste en encontrar otra vez un ritmo que puedas mantener.

Y quizá ese sea el mejor propósito para empezar septiembre: menos prisa y más constancia.

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