Cinco minutos para desconectar también cuentan

Hay días en los que terminamos una tarea, nos sentamos para descansar y descubrimos que nuestra cabeza continúa repasando pendientes, conversaciones y cosas que todavía tenemos que hacer. Por eso es habitual preguntarse cómo relajar la mente y no pensar en nada. Aunque dejar la mente completamente en blanco no tiene por qué ser el objetivo, sí podemos aprender a reducir estímulos, dirigir nuestra atención hacia algo sencillo y concedernos unos minutos de verdadera pausa.


Cómo relajar la mente y no pensar en nada

Lo primero es quitarse una exigencia: no necesitas conseguir que desaparezcan todos tus pensamientos para descansar.

Intentar obligarte a no pensar puede acabar convirtiendo esos cinco minutos en otra tarea que tienes que hacer bien.

Una alternativa más sencilla es dejar de alimentar durante unos instantes todo aquello que mantiene nuestra atención constantemente ocupada: el móvil, las noticias, el trabajo, los mensajes o la lista mental de cosas pendientes.

El objetivo no es conseguir una mente completamente vacía, sino bajar el ritmo durante unos minutos.

5 formas sencillas de relajar la mente durante unos minutos

1. Deja el móvil fuera de tu alcance

Cogemos el teléfono casi automáticamente en cuanto aparece un momento libre.

Si quieres hacer una pausa de verdad, prueba a dejarlo en otra habitación o, simplemente, lo suficientemente lejos como para no cogerlo por costumbre.

Durante cinco minutos, no necesitas saber si ha llegado un mensaje.

2. Fija tu atención en algo sencillo

En lugar de decirte “no quiero pensar”, prueba a dirigir tu atención hacia algo concreto.

Puede ser observar los árboles desde una ventana, escuchar los sonidos que tienes alrededor, sentir el contacto de los pies con el suelo o prestar atención a tu respiración.

Cuando aparezca otro pensamiento —porque probablemente aparecerá— no necesitas luchar contra él. Puedes simplemente volver a aquello en lo que estabas centrando tu atención.

3. Respira tranquilamente

No necesitas conocer ninguna técnica complicada.

Siéntate en una posición cómoda y dedica unos instantes a observar tu respiración tal como es.

Nota cómo entra y sale el aire y deja que ese gesto cotidiano sea durante unos minutos el centro de tu atención.

4. Cambia de espacio

Si llevas varias horas trabajando o realizando una misma actividad, permanecer exactamente en el mismo lugar puede hacer más difícil sentir que realmente has parado.

Levántate.

Ve a otra habitación, sal a una terraza, acércate a una ventana o da un pequeño paseo.

Ese cambio también puede servir para romper durante unos minutos con la rutina.

5. No conviertas el descanso en otra obligación

No tienes que conseguir relajarte en cinco minutos.

Tampoco necesitas medir si la pausa ha funcionado.

Precisamente una de las ideas de estos pequeños descansos es dejar durante un momento de perseguir resultados.

¿Se puede realmente dejar la mente en blanco?

Cuando alguien busca cómo no pensar en nada, normalmente no necesita literalmente eliminar cualquier pensamiento.

Muchas veces lo que buscamos es dejar de dar vueltas durante unos minutos a las mismas preocupaciones, obligaciones o tareas.

Los pensamientos aparecen de manera espontánea. Por eso, en lugar de luchar contra ellos, puede resultar más práctico dejar que aparezcan y volver tranquilamente nuestra atención al momento presente.

Una respiración, un sonido, el paisaje que tenemos delante o las sensaciones del cuerpo pueden convertirse en ese punto de atención.

Qué hacer cuando no puedes desconectar la mente

Hay momentos en los que sentarnos e intentar descansar hace precisamente que pensemos todavía más.

En esos casos, no tienes por qué permanecer quieto.

Prueba a caminar unos minutos

Un pequeño paseo puede ofrecerte un cambio de escenario y de actividad.

No existe una única forma de desconectar. A algunas personas les ayuda caminar, a otras escuchar música, respirar tranquilamente o realizar movimientos suaves. Si quieres probar otras ideas, puedes consultar estos ejercicios para relajarse y despejar la mente, donde encontrarás diferentes propuestas para dedicarte unos minutos.

Haz una actividad sencilla que no requiera pantallas

Prepararte una infusión, cuidar unas plantas, ordenar tranquilamente algo pequeño, escuchar música o simplemente observar lo que ocurre a tu alrededor puede ayudarte a dirigir la atención hacia otra cosa.

La clave está en no llenar inmediatamente cada momento libre con nuevos estímulos.

Cinco minutos para descansar también cuentan

No siempre podemos disponer de una hora para nosotros.

Pero quizá sí podamos encontrar cinco minutos entre dos tareas.

Cinco minutos sin teléfono.
Cinco minutos mirando por la ventana.
Cinco minutos caminando.
Cinco minutos escuchando música.
O cinco minutos simplemente sentados.

No necesitas conseguir que tu mente se quede completamente en blanco.

Esta semana prueba algo más sencillo: durante cinco minutos, deja de pedirte que hagas algo.

Y después continúa con tu día.


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