Lo que haces al final del día importa
Después de una jornada llena de tareas, mensajes y estímulos, no siempre resulta fácil cambiar inmediatamente al modo descanso. Crear una rutina antes de dormir no significa seguir una lista rígida de obligaciones: puede consistir simplemente en incorporar pequeños hábitos que nos ayuden a bajar el ritmo y diferenciar el final del día del momento de acostarnos.
¿Por qué puede ser útil tener una rutina antes de dormir?
Durante el día pasamos continuamente de una actividad a otra.
Trabajamos, hacemos tareas en casa, miramos el teléfono, vemos la televisión, respondemos mensajes y pensamos en lo que tendremos que hacer mañana.
Y muchas veces mantenemos ese mismo ritmo hasta pocos minutos antes de acostarnos.
Una rutina nocturna puede servir simplemente como transición: un pequeño espacio entre las obligaciones del día y el momento de ir a dormir.
No tiene que durar una hora ni incluir una larga lista de actividades. Lo importante es encontrar algunos gestos sencillos que podamos mantener.
Qué hacer antes de dormir para bajar el ritmo
Reduce las pantallas y los estímulos
No es necesario que desaparezcan todos los dispositivos de casa cuando llega la noche.
Pero podemos intentar que los últimos minutos del día no consistan únicamente en pasar de una pantalla a otra.
Prueba a dejar el móvil un poco antes de acostarte y sustituir ese tiempo por una actividad más tranquila.
Crea un ambiente diferente al del resto del día
La noche también puede notarse en nuestro entorno.
Una iluminación más suave, menos ruido y una habitación agradable ayudan a marcar la diferencia entre el ritmo activo del día y los momentos previos al descanso.
No necesitas transformar tu casa. Pequeños cambios en el ambiente pueden formar parte de tu rutina nocturna.
Deja algunas cosas preparadas para mañana
Hay personas a las que les cuesta desconectar porque, al acostarse, empiezan a pensar en todo lo que tendrán que hacer al día siguiente.
Preparar la ropa, anotar una tarea importante o dejar listo aquello que necesitarás por la mañana puede ayudarte a cerrar algunos pendientes antes de irte a la cama.
La clave es no aprovechar ese momento para empezar nuevas tareas.
Una rutina nocturna sencilla es más fácil de mantener
No necesitas copiar la rutina de otra persona.
Elige dos o tres pequeños hábitos
Tu rutina podría ser tan sencilla como:
- dejar el teléfono;
- lavarte los dientes y prepararte tranquilamente;
- leer unas páginas;
- escuchar música;
- preparar una infusión sin cafeína;
- dedicar unos minutos a estar tranquilo.
No tienes que hacerlos todos.
Es preferible elegir dos o tres hábitos que realmente encajen contigo y puedas repetir con naturalidad.
Qué evitar antes de dormir
Tan importante como pensar qué podemos incorporar es observar qué cosas nos mantienen excesivamente activos al final del día.
Evita llevarte las tareas hasta la cama
Responder el último correo, terminar una gestión o revisar algo del trabajo puede parecer una forma de dejarlo todo resuelto.
El problema es que siempre puede aparecer otra cosa pendiente.
En algún momento tenemos que decidir que el día laboral ha terminado.
No conviertas el descanso en otra tarea
Una rutina nocturna debería ayudarte a simplificar el final del día, no añadirte nuevas obligaciones.
Si una noche no puedes seguirla, no ocurre nada.
Los hábitos funcionan precisamente porque podemos retomarlos al día siguiente.
Si te cuesta dormir, revisa también tus hábitos
La rutina nocturna es solo una parte de nuestros hábitos relacionados con el descanso.
En el blog ya hemos hablado específicamente sobre este tema en “No duermo bien: Consejos para dormir bien por la noche”, donde encontrarás otras recomendaciones relacionadas con el descanso nocturno.
Empieza esta noche con un solo gesto
No necesitas esperar al lunes ni preparar una nueva rutina completa.
Esta misma noche puedes elegir un gesto.
Dejar el teléfono un poco antes. Leer unas páginas. Bajar la intensidad de la luz. Preparar tranquilamente las cosas de mañana.
Elige uno que te resulte agradable y sencillo.
Y cuando lo hagas, piensa que ese pequeño gesto tiene una función muy concreta:
Decirle a tu día que ha llegado el momento de terminar.




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